Todo era nuevo
Abrí los ojos y me enamoré de todo
Lloré y no me dolía nada, estaba feliz.
Respiré el aire, el viciado aire que ahora era también mío, y lo amé.
Amé un par de brazos, luego otros y luego uno especial. Estos últimos eran los más protectores, los que me daban más seguridad, los que mejor me sostenían, los que me daban felicidad. A esos, estoy seguro, los amé infinitamente.
Mamé un poco de mundo y estaba bien, calmé mi llanto y estaba bien. En un momento creo que hasta sonreí. Recorrí asombradísimo este mundo que estaba mamando.
Volví a llorar, era todo muy raro pero estaba bien.
Cerré los ojos, sin ningún miedo. Me cubrian un par de brazos hermosos. Dejé de llorar, de moverme, de amar... y me dormí.
Soñé no recuerdo bien qué, pero era un sueño bellísimo...
Un horizonte, un sol, estrellas, nubes, hasta la hermosura de la lluvia, aquellos brazos, amistades, un Dios, unas escondidas, una mancha, una pelota, maestros, profesores, amores, fiestas, celebraciones, libertad... un montón de cosas...
No recuerdo absolutamente nada de aquél tiempo, pero tampoco me importa. Solo estoy interesado en mi presente y me enorgullece encontrarte al lado mío, más aún, en mi interior a los 21 años aunque nada recuerde
Quería agradecerte y nada más. Quería hacerte saber que en estos “feliz cumpleaños” que recibí hoy, la parte del “feliz” es por tu culpa; y eso me hace muy bien.
Quería agradecerte y nada más.





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